2018 y el presidente de las regiones

Por Pedro Fierro Zamora
Director de Estudios Fundación P!ensa

“Voy a ser el presidente de las regiones”, sostuvo enérgicamente Sebastián Piñera en su primera intervención postelectoral.

Todos sabemos que ser “el presidente de las regiones” involucra un sinnúmero de desafíos, demasiados como para pretender enunciarlos en esta columna. Sin embargo, parece existir cierto consenso respecto a que uno de los puntos más relevantes se relacionaría con la movilidad y la conectividad de los diversos territorios.

El presidente electo parece ser bastante consciente del impacto que generan las buenas políticas de movilidad y conectividad en el ciudadano. Así entendemos, en primer lugar, su propuesta del transporte Tercer Milenio para la capital, con la que se reemplazaría definitivamente el Transantiago. Así entendemos, en segundo lugar, su promesa de ampliar 125 kms. de metro en Santiago y de aumentar sus trenes urbanos. Así entendemos, en tercer lugar, su idea de modernizar la flota de buses y de profundizar la integración multimodal en la misma región metropolitana.

Pese a que estas distintas propuestas – explicitadas en su programa de gobierno – se enmarcan en la capital, sabemos muy bien que la insatisfacción con el transporte no es un patrimonio exclusivo de los santiaguinos. Sin ir más lejos, el 35% de los habitantes de Valparaíso desaprueba el transporte urbano, siendo una de las dimensiones peor evaluadas en cuanto a la calidad de vida regional – incluso peor que educación –. Y no hablamos sólo de la ciudad puerto. En San Antonio, por ejemplo, la cifra de descontentos es incluso superior, llegando a un 45%.

El desafío regional en conectividad y transporte es particularmente complejo, pero ciertamente abordable. Así, lo realizado por el expresidente Lagos en la materia ha sido reconocido transversalmente a nivel regional. Bajo su gobierno, se concretó el acceso sur al puerto de Valparaíso, el acceso al puerto de San Antonio, el soterramiento del metro en Viña del Mar y la ejecución de la autopista Troncal Sur, conectando Limache, Villa Alemana, Quilpué y Viña del Mar. Y es que el aporte de Ricardo Lagos a la conectividad y movilidad regional no es asunto baladí, menos cuando el mismo presidente Piñera ha reconocido que su proyecto debe ser pensado a 8 años. Por eso mismo, debemos estar conscientes de que ésta es la gran oportunidad para poner sobre la agenda una visión regional que exceda el cortoplacismo político electoral.

En esta línea, resultan particularmente esperanzadores los compromisos que el presidente electo ha ido asumiendo con nuestra región en las últimas semanas. La extensión del Merval a La Calera y Quillota; la conexión entre Quintay y Algarrobo; el metro-tren entre Viña, Reñaca y Concón; y los estudios de factibilidad para un terminal de cruceros en Valparaíso son sólo algunos ejemplos. A esto podríamos sumar un proyecto tan emblemático como el tren rápido a Santiago. Y es que, si bien históricamente se ha argumentado que no existiría financiamiento para su ejecución, creemos que sería derechamente irresponsable claudicar en la búsqueda de esos recursos.

En resumen, todo parece indicar que los próximos años serán esencialmente críticos para el desarrollo de la región puerto, representando una oportunidad histórica para Sebastián Piñera. Por eso mismo, más allá de ser el presidente de las regiones, lo invitamos con mucho ánimo a ser también el presidente de Valparaíso.

*Publicada en El Mercurio de Valparaíso el 31 de diciembre de 2017