¿Clase media o algo más?

Maximiliano Duarte
Investigador

La frecuencia con la que se utiliza el término “clase media” contrasta con la falta de precisión respecto a su verdadero significado. No es extraño que en los discursos políticos se hable de la clase media como la gran destinataria de los programas políticos. Probablemente, la popularidad del concepto en el discurso retórico no se deba precisamente a su significado, sino más bien a la adhesión que produce en el electorado, el cual está compuesto por personas que, en su inmensa mayoría, se identifica con este grupo pese a desconocer su alcance.

Ahora bien, ¿de qué hablamos cuando hablamos de clase media?

Uno de los intentos por caracterizar a este grupo social lo encontramos en el trabajo de María Paz Arzola y Catalina Larraín (“Hacia una definición y caracterización de la clase media en Chile”, 2019), en el cual proponen una noción de clase media que incorpora a grupos familiares cuyos ingresos oscilan entre $626.021 a $2.504.083. Las investigadoras distinguen, a su vez, entre clase media-baja (ingreso familiar entre $626.021 y $1.252.041), clase media (ingreso familiar entre $1.252.041 y 1.878.062) y clase media alta (ingreso familiar entre $1.878.062 y $2.504.083).

A pesar de lo útil de esta y de otras caracterizaciones construidas sobre los ingresos, puede que la sola consideración de este factor sea insuficiente para detectar el alcance real de las condiciones en que viven miles de compatriotas. Al parecer, detrás de este reduccionismo semántico se esconde un grupo de individuos que, pese a identificarse con esta idea, vive en una situación de pobreza disfrazada.

Aterrizando lo anterior, resulta útil traer a colación los resultados de la última Encuesta de Calidad de Vida de Fundación P!ensa. Con una muestra de 1650 encuestados de la región de Valparaíso, el estudio nos indica que el 16% de ellos declara tener dificultades para llegar a fin de mes con su ingreso familiar, mientras que un 8% reconoce tener que endeudarse para terminar el mes. Junto con ello, destaca la cifra de 43% de encuestados que declara alcanzarles los ingresos para llegar a fin de mes, pero a costa de no poder ahorrar. Probablemente, este último dato es el que mejor grafica lo planteado hasta este momento. Cuando casi la mitad de la población regional llega a duras penas a fin de mes, cabe preguntarnos qué pasaría con esas familias si es que les afectase algún imprevisto que los haga incurrir en algún gasto extraordinario. Y he aquí el problema, esas personas pasarían a formar parte del grupo social más vulnerable: aquellos que deben endeudarse para llegar a fin de mes.

Este fenómeno reflejado a través de la encuesta no es nuevo y, de hecho, ha sido estudiado con atención por algunos académicos. Este es el caso del profesor de la Universidad de Londres, Guy Standing, quien en su obra más mediática (“The precariat: The new dangerous class”) propone una nueva segmentación de clases sociales, donde resalta la que él denomina como “el precariado”.  Esta sería una clase social emergente compuesta por individuos que poseen un trabajo y una vida inestable, que no se sienten representados por partidos políticos tradicionales y que viven al límite de la deuda insostenible, es decir, sólo les basta un error o  accidente para estar en la calle. El académico británico sostiene que la precariedad económica de este grupo conlleva a la formación de una mentalidad también precaria. Una especie de inseguridad existencial que se manifestaría en un alto nivel de ansiedad, estrés y ausencia de objetivos a mediano plazo-largo plazo, convirtiendo al precariado en un grupo susceptible de ser influenciado por discursos populistas.

La verdad es que lo planteado por Standing cobra bastante sentido si analizamos los acontecimientos más recientes de nuestro país. Ya se ha hablado suficiente sobre la falta de tacto de nuestras autoridades, quienes no pudieron ver que existía un grupo significante de ciudadanos viviendo al límite de sus capacidades económicas. Quizás la solución pase por ajustar el lente a través del cual estudiamos la sociedad, partiendo por entender que entre la clase media y la pobreza parece haber algo más.

*Publicada en El Mercurio de Valparaíso el 20 de enero de 2020.