Descoordinación política

Maximiliano Duarte
Investigador

No es extraño para los porteños preferir transitar por el bandejón central del eje Brasil y así evitar al grupo de personas que transita por las veredas del Mercado El Cardonal, como si de un rebaño se tratase. A un par de metros de distancia es posible observar al rebaño, en ocasiones cubriéndose la nariz debido al mal olor, esquivando los innumerables puestos de venta de alimentos que ahí se encuentran aparcados.

La escena descrita, y que para nosotros resulta incluso normal, es demostrativa del estado de abandono en que se encuentra la ciudad. El comercio ambulante, la falta de servicios higiénicos y la acumulación de basura son factores que producen inseguridad y menoscaban la calidad de vida de los vecinos del sector.

Este diagnóstico ha sido respaldado recientemente por la Corte de Apelaciones de Valparaíso al acoger un recurso de protección interpuesto por los copropietarios del Mercado El Cardonal en contra de la Gobernación de Valparaíso, la Municipalidad de Valparaíso y la Seremi de Salud. En resumen, el máximo tribunal de la región constató que si bien los tres órganos efectúan labores concretas de fiscalización, la falta de coordinación entre ellos impide que los operativos se lleven a cabo de manera exitosa, lo cual supone una ilegalidad que redunda en una vulneración de derechos fundamentales para las personas.

Esta situación sería novedosa si no fuera porque a inicios de este año la corte porteña, en un fallo similar, responsabilizó a los mismos órganos por los hechos delictivos que constantemente ocurrían en la plaza Aníbal Pinto y que supuso la interposición de más de 70 denuncias durante el segundo semestre de 2018.

La descoordinación política es una de las grandes razones que explican por qué cuesta tanto sacar adelante la comuna. A pesar del estado actual de la ciudad, las autoridades parecen más preocupadas de echar a andar estrategias comunicacionales que responsabilicen al adversario que a resolver decididamente los problemas que aquejan a la ciudadanía. Esta tendencia ha llevado a que los vecinos dejen de esperar por una respuesta -que no llega- y acudan directamente a los tribunales, para que sean estos los que ordenen a la administración a tomar cartas en el asunto. De este modo, el rol de los tomadores de decisiones está siendo desplazando al de meros agentes que acatan resoluciones judiciales, mientras que los jueces se han convertido en los verdaderos protagonistas -lo que es propio del activismo judicial- a raíz de la indolencia de algunos.

Así las cosas, resulta esencial cambiar la dinámica relacional entre todos los niveles – independiente del color político- y comenzar a diseñar en conjunto planes de actuación coordinada para lograr los cambios que la ciudad y la región necesitan. De lo contrario, seguir peleando por una mayor descentralización pierde sentido si es que no somos capaces siquiera de ponernos de acuerdo entre nosotros mismos.

*Publicada en El Mercurio de Valparaíso el 11 de septiembre de 2019.