El diario del lunes

Pedro Fierro
Director de Estudios 

“Con el diario del lunes es fácil hablar”, se dice usualmente en el mundo deportivo. Se alude a lo sencillo que es vestirse de técnico conociendo los resultados del fin de semana. Cuando hay certeza respecto de si funcionó o no el esquema, todos nos creemos Pep Guardiola o Phil Jackson. El desafío es hablar el viernes. Aventurarse. Jugársela por un trabajo y un esquema en un escenario incierto.

Algo no muy distinto sucede en política, sobre todo con los proyectos estratégicos que involucran una visión de sociedad.

Como sabemos, el próximo 2020 será un año histórico para Chile, pues tendremos la posibilidad de elegir democráticamente a nuestras máximas autoridades regionales. Sin embargo, en los últimos días se evidenciado las preocupaciones e inquietudes relacionadas con el sufragio, lo que ha devenido en una crítica más bien global al proceso descentralizador en curso.

Dejando de lado la ingenuidad, sabemos que a muchos parlamentarios no les agrada para nada la idea de elegir democráticamente a los nuevos gobernadores regionales. Incluso, algunos siguen mirando con recelo cualquier reforma que busque descentralizar o desconcentrar. Sin embargo, la crítica política a la elección de intendentes se escuchaba, hasta hora, sólo en pasillos. Después de todo, es cierto que una marcha por las regiones difícilmente colmará las Alamedas, pero las inequidades territoriales se han vuelto palpables por el ciudadano. Quizás por eso, quienes tienen una mirada negativa respecto al sufragio del 2020 han preferido no revelar su opinión públicamente.

Pero hace algunos días el jefe de bancada de la UDI, Javier Macaya, explicitó sus reparos respecto al tema. En resumidas cuentas, el parlamentario sostuvo que el proceso de descentralización podría ser un Transantiago 2.0. La elección de los nuevos gobernadores regionales, en su visión, sólo iba a significar un aumento en la burocracia y el gasto público, provocando una fuerte decepción en el ciudadano, el cual terminaría escogiendo a una nueva autoridad sin capacidad para una gestión efectiva. “Legislamos mal, votamos apurados”, sostenía el diputado.

En un tono más propositivo (¿?), el parlamentario reconocía que aún estaríamos a tiempo de evitar el desastre, por lo que instó al gobierno a conformar una “mesa de trabajo” con el fin de elaborar un diagnóstico transversal que permita solucionar los problemas detectados. Esa “mesa de trabajo”, a su juicio, no necesariamente debiese terminar proponiendo la postergación de la elección. Aunque quizás sí (¿?).

Leyendo la entrevista de Javier Macaya, no podemos sino estar de acuerdo con lo que plantea. Efectivamente, en descentralización, los parlamentarios han votado mal y apurados. Sobre todos aquellos –muchos de su bancada– que han brillado por su ausencia en cada una de las mesas de trabajo que se vienen sosteniendo desde hace 5 años en todo Chile. Mesas de trabajo que, precisamente, se han caracterizado por la transversalidad y diversidad que el diputado busca.

Las alertas que hace Macaya –discrecionalidad en le traspaso de competencias y el eventual solapamiento de funciones– son reales. Por lo mismo, habría sido deseable que las hubiese planteado en la inmensidad de instancias que han existido desde que se creo la comisión asesora presidencial en la materia. Ahora, sin embargo, ya parece tiempo de dejar de lado la bandera de la postergación y focalizar los esfuerzos en mejorar nuestra actual legislación. Después de todo, quienes están comprometidos con el proceso están trabajando en ello desde el 2014. Y no simplemente esperando el desastre para comentarlo con el diario del lunes.

*Publicada el domingo 26 de mayo de 2019.