Espacios de miedo

Maximiliano Duarte
Investigador

La seguridad ha sido desde siempre uno de los temas que más aqueja a la ciudadanía. La forma en que se aborda esta problemática tiende a ser el eje de campañas políticas y la variación en el número de denuncias o de sentencias condenatorias son algunos de los argumentos favoritos para determinar el éxito o fracaso de las políticas públicas.

Sin desmerecer estos factores, es importante recordar que inseguridad y delincuencia no son lo mismo y que, por lo mismo, analizar la calidad de vida parece ser bastante más complejo cuando hablamos de lo primero. Esto porque la calidad de vida se ve deteriorada cuando las personas adoptan conductas no deseadas por temor a verse expuestas a un mal, aun cuando no hayan sido víctimas de delito alguno.

En este contexto, las cifras delictuales pierden peso y el protagonismo lo adquiere la percepción de inseguridad. El miedo a salir de noche, a transitar por ciertos lugares o el temor a ser víctima en un accidente de tránsito, es tan o más importante que el número de denuncias efectuadas, ya que la inseguridad determina el actuar, y el actuar transforma realidades.

Es por ello que resulta valioso conocer de  boca de los propios vecinos la percepción de seguridad que generan ciertos ambientes. Y en este sentido, la encuesta P!ensa 18 nos entrega información contundente en lo que respecta a nuestra región. Los datos nos indican que los espacios donde la mayoría de las personas se sienten seguras o muy seguras son el lugar de estudio, el lugar de trabajo y la vivienda. Sin embargo, esta sensación de seguridad baja drásticamente cuando se recorren las calles y las plazas del barrio.

Especialmente preocupante es el caso de las micros, donde sólo 1 de cada 4 personas se sienten seguras o muy seguras. Este fenómeno se acentúa en las comunas de Valparaíso, Viña del Mar y Quilpué, donde el índice de seguridad de este medio de transporte decae notablemente en comparación al metro. Un buen ejemplo es Quilpué, donde 3 de cada 5 personas perciben el metro como un lugar seguro, mientras que sólo 1 de cada 5 personas opina lo mismo respecto de las micros.

Vivir con miedo no es vivir. Y no cabe duda que en algunas comunas existe un problema importante en este aspecto. Un buen punto de partida pasa por recuperar los espacios públicos. Que las plazas y los parques sean lugares de encuentro y no de incivilidades. Y que nos pongamos al día con la seguridad del transporte público, para que no sólo nos sintamos a salvo una vez que llegamos a nuestro destino, sino también durante el trayecto.

*Publicada en El Mercurio de Valparaíso el 23 de diciembre de 2018.