La necesidad de una política de integración urbana

Ignacio Aravena

Master of Urban Planning NYU e ingeniero en construcción PUCV

Colaborador Fundación P!ensa

Históricamente, las ciudades se han ido adaptando a las necesidades de la población y brindando cada vez más bienestar a sus habitantes. Sin embargo, problemas asociados a la segregación urbana siguen latentes y afectando a familias de menores recursos. Actualmente, éstos son exacerbados por el Covid-19 y las diferentes tasas de contagios a lo largo del país, invitándonos a repensar el rol de la política urbana y centrarnos en un concepto: la integración urbana.

El coronavirus ha develado como, el hacinamiento, la falta de desarrollo económico local, y la informalidad laboral, son catalizadores negativos en la lucha contra él. Estos problemas afectan mayoritariamente a zonas segregadas y periféricas; donde el número de habitantes por vivienda es mayor y los desplazamientos son largos dada la ausencia de fuentes de trabajo y comercio a escala. Lo anterior se ve aumentado en las 47.000 familias en situación de campamento, donde los estándares sanitarios son escasamente cumplidos.

Hoy en día, parte de los desafíos urbanos es cómo integrar familias segregadas dentro de la ciudad para disminuir los patrones de segregación. Ello es relevante dado que, la mayoría de los proyectos subsidiados, todavía son desarrollos a gran escala, emplazados en la periferia y ausentes de infraestructura como colegios, comercio, centros de salud, y transporte, aumentando los efectos negativos de este fenómeno. Además, el bajo desarrollo de estas zonas no atrae desarrollos distintos, haciendo que la integración sea más difícil y perpetuando el ciclo de la segregación a largo plazo y más allá de la contingencia actual.

De contar con políticas integradoras, no sólo nuestros habitantes tendrían mayores herramientas contra la pandemia, sino que también sus oportunidades de movilidad social podrían aumentar. Como ha sido demostrado por la literatura académica, barrios integrados socioeconómicamente, ayudan a disminuir el ciclo de pobreza y delincuencia; además, impactan positivamente en rendimientos escolares, retornos de la educación a largo plazo, salud mental y oportunidades de movilidad social, entre otros. Dado ello, la discusión de política habitacional requiere de una revisión comprehensiva que se centre no sólo en la provisión de viviendas, sino que también busque incentivar la integración urbana.

* Publicada por La Segunda el 4 de junio de 2020