Que las ideologías no ahoguen el sueño

Por Juan Pablo Rodríguez
Director Ejecutivo Fundación P!ensa

Un consorcio privado le ha presentado a la Presidenta un proyecto para construcción de un tren de alta velocidad entre Valparaíso y Santiago, cuya inversión ascendería a 1.600 millones de dólares y uniría a ambas ciudades en 45 minutos, la mitad del tiempo que actualmente se emplea para ello.

Este anhelado proyecto ha sido promovido hace décadas por sus innumerables beneficios, entre los que destacan la rapidez y seguridad en la conexión (tanto de carga como de pasajeros); el fortalecimiento de nuestra industria turística, de servicios y educacional; la desconcentración de la región metropolitana; la descongestión de nuestras redes viales que sufren el aumento sistemático de los flujos de personas entre las regiones; la descontaminación; la generación de asentamientos y polos en las distintas estaciones y la conformación de una gran región que conecte los puertos marítimos y terrestres.

El carácter estratégico y revolucionario de un proyecto como este es evidente. De hecho, forma parte de la actual Estrategia de Desarrollo Regional y desde el nacimiento de nuestra Fundación, en el año 2013, P!ensa lo considera uno de los cuatro proyectos de infraestructura claves para la región.

Hay quienes podrán ser escépticos respecto de su materialización, considerando que este pudiera ser “un cuento más”, de otros tantos que no han pasado de los anuncios a la acción.

Pero lo cierto es que esta iniciativa representa una diferencia diametral con todas los anteriores cual es que el proyecto del consorcio chino-chileno no requerirá de un subsidio por parte del Estado para su ejecución, lo que hace que nos podamos ilusionar con que este proyecto pase del sueño que ha sido estas décadas a realidad en los próximos años.

Este interés de inversión nos debe hacer reflexionar en diversos aspectos.

En primer lugar, que una iniciativa como esta es un buen paliativo al déficit de inversión pública en nuestra región y a la inequidad territorial en nuestro país. ¿Qué gran obra se ha hecho en la región en los últimos 5 o 10 años? Mientras cada vez que uno va a Santiago encuentra una megaobra nueva en construcción, éstas en nuestra región brillan por su ausencia. Un dato: mientras en Santiago últimamente se ha invertido o se invertirá 6.160 millones de dólares en proyectos ferroviarios, en las principales regiones del país el monto asciende a 1.166 millones, es decir 5,28 veces más cuando población es tan solo 1.48 veces superior.

En segundo lugar, la consideración que en la región hay proyectos estratégicos que son atractivos para la inversión privada y que no debe dejar de reafirmarse que los privados, las empresas, la sociedad civil debe tener un rol activo en la solución de problemas públicos por lo que es del todo necesario seguir potenciando el sistema de concesiones, que en su historia ha posibilitado inversiones por más de 16 mil millones de dólares y ha permitido al Estado concentrarse en lo que le corresponde, en proyectos y programas con alta rentabilidad social.

Finalmente, que se debe enfrentar decididamente a quienes combaten a todo lo que huela a inversión privada, en detrimento del desarrollo y mejor calidad de vida de las personas, discurso que ha adquirido renovada fuerza en nuestra región en los últimos años y que no sería raro se tome de este proyecto para seguir perjudicando.

No dejemos que la ideología ahogue esta gran oportunidad.

*Publicada en el Mercurio de Valparaíso el 6 de enero de 2018