Los municipios, el punk y la gestión

Gonzalo García
Investigador

Mentira, una razón para no entrar en tu sistema. Así comienza una mítica canción noventera de una reconocida banda de punk nacional. Casi como una visión de lo que sería la percepción sobre la institucionalidad del Estado, la canción se anticipaba a la crítica contemporánea respecto a la forma de hacer las cosas en política. Me refiero a esas discusiones que carecen de un verdadero sustento transformador. A esos dimes y diretes que, para el ciudadano común, difícilmente impliquen una mejora en su calidad de vida. Esto, unido a las constantes explicaciones por promesas incumplidas, formaban el caldo de cultivo para lo que los punketas entendían como “mentira”.

Tal como lo hiciera aquella mítica agrupación, la Encuesta de Opinión Política 2019 pone sobre la mesa –una vez más– el malestar de la ciudadanía con la elite política. La evaluación de las autoridades muestra que las notas son más bien mediocres y que tanto los senadores como los diputados pasan el ramo arrastrándose con un promedio más cercano al cuatro que al cinco. En ese contexto, es importante destacar que los alcaldes tienen, en general, mejor evaluación que otras autoridades.

Pues bien, parece ser que la capacidad de gestión que poseen los alcaldes tiene un impacto más directo que los otros cargos públicos. Por lo tanto, no es de extrañar que las mejores evaluaciones de desempeño que tienen los municipios se den en áreas como la recolección de basura y la limpieza de calles. Lo novedoso es que la provisión de los espacios públicos tuvo una diferencia positiva y significativa en comparación al año anterior. ¡Muy buenas noticias!

Entonces, es importante subrayar que las buenas autoridades municipales tienen posibilidades de mejorar de manera concreta los problemas que aquejan a nuestro territorio. Sin embargo, no solo es la figura alcaldicia la que genera esta diferencia, sino que también los equipos de trabajo de los cuales estos se nutren. Los vecinos palpan las mejoras y valoran los municipios que se enfocan en la solución de sus problemas diarios.

Ahora bien, el desempeño municipal puede mejorar aún más. Para lo anterior, existe consenso en que la institucionalidad comunal debiese tener su propia “modernización”, una que apunte a mejorar la rendición de cuentas en el uso de los recaudos públicos y que exija estándares de transparencia nunca antes vistos. Por lo mismo, llama la atención que los gobiernos locales sean los grandes ausentes en el actual proceso de descentralización. Pareciera que estamos tan preocupados de asegurar la elección de intendentes que prescindimos por completo de los órganos que mejor conocen las necesidades ciudadanas. Una verdadera transformación institucional amerita poner el acento en aquellos órganos que tienen un contacto directo con sus barrios. Si no lo hacemos, no nos quedará más remedio que darles la razón a ese emblemático grupo de punk.

*publicada en El Mercurio de Valparaíso, el 11 de Agosto de 2019