Mujeres ¿Lo que nos pidan podemos?

Por Catalina Lauer
Investigadora Fundación P!ensa

La selección femenina hizo historia. El último partido jugado contra Argentina fue a estadio lleno y con el rating a tope, hecho insólito para el fútbol femenino. Más allá de estas victorias que, por nuestra frágil memoria, se olvidarán fácilmente, muchos titulares de los medios de comunicación han sido criticados debido a “invisibilizar” a las mujeres del fútbol chileno, especialmente aquellos que llaman a la selección femenina “La Rojita” o a María José Rojas “La Alexis Sánchez”.

Respecto a esto último parecieran existir dos posturas bastante marcadas. Algunos creen que es importante llamarla por su propio nombre, mientras que otros consideran que las críticas por la comparación con el goleador histórico de la selección masculina son exageradas y que solo responden a un feminismo llevado al extremo. Sin embargo, las enormes brechas de género existentes actualmente en nuestro país hacen que este hecho tenga relevancia política. En otras palabras, que estos titulares pasen desapercibidos o se tilden de exagerados podría ser prueba de que el micromachismo está dominando a nuestro país.

El micromachismo se ha definido como ideas, gestos, actitudes y comportamientos interiorizados y naturalizados, que condicionan el día a día de las mujeres. Se disfrazan de actos inofensivos y cotidianos, ese chiste respecto a la revolución hormonal de la compañera de oficina que se levantó con el pie izquierdo, o aquel piropo “suave” que se puede escuchar en cualquier barrio de nuestro país cuando pasa alguna mujer. Es eso, aquello que creemos inocuo y chistoso, lo que puede hacer perpetuar la desigualdad entre mujeres y hombres. Ejemplos claros para esta situación en particular son “la Alexis Sánchez”, o llamar a la selección femenina “La Rojita”.

Otro caso, más propio del mundo político, ocurrió en 2017 cuando a la precandidata presidencial Beatriz Sánchez le preguntaron por qué vestía de negro en Tolerancia Cero, cuando el vestuario no fue un tema de conversación con ningún otro candidato. Todas las mujeres se encuentran diariamente con este tipo de actos: Cuando nos dicen que debemos actuar como “señorita”, cuando no se entiende que algunas mujeres no quieren hijos o una pareja, cuando se asume que una mujer cocina bien por ser mujer o incluso cuando una víctima de abuso es cuestionada respecto a cómo iba vestida. ¿Dónde ponemos la línea entre micromachismo y exageración?

Los medios de comunicación crean realidades tanto a través de contenido que publican como a través del lenguaje que utilizan. Podemos ver diariamente en los medios de comunicación ejemplos de micromachismo cuando tratan a las mujeres de forma diferente que a los hombres y se preocupan más de su aspecto físico que de cómo hacen su trabajo. De esta forma envían un mensaje que nos dice que, aunque las mujeres sean geniales o expertas en cualquier campo, siempre serán comparadas, infravaloradas o estarán bajo el alero de los hombres

El fútbol es sólo uno de los ejemplos de instancias en las que se invisibiliza a las mujeres y si bien es bueno que se haya abierto el debate, es necesario continuarlo para que en el futuro podamos trazar las líneas que nos permitan avanzar como sociedad, eliminando el micromachismo que hay en las calles, hogares, salas de clases, oficinas y espacios de trabajo a lo largo de todo el país.

*Publicada en El Martutino el 3 de mayo de 2018