Ojo allá afuera

Francesca Zaffiri Suzarte
INVESTIGADORA

Algo que nos ha enseñado el covid-19, es que hay que estar atentos a lo ocurre en otros lugares, para poder prepararnos para lo que venga. Si el peak de la pandemia en Asia ocurrió en los meses de enero y febrero, nosotros aún estamos por verla. Así y todo, en los últimos días han ocurrido hechos de los que, ciertamente, debemos tener cuidado. Por ejemplo, en varios estados de Estados Unidos ha habido protestas para bajar las cuarentenas, y si bien están ocurriendo fuera de Chile, las manifestaciones que han levantado en plaza Baquedano en los últimos días ameritan que miremos con atención lo que está ocurriendo.

Varias de estas protestas han sido en nombre de la libertad de reunión y de decisión, en el entredicho de que somos cada uno de nosotros quienes, al final del día, somos dueños de nuestras decisiones y las consecuencias que ellas acarrean. Tomando en cuenta el contexto en el que estamos, contraer el coronavirus vendría a ser una consecuencia individual, de mis acciones personales. Sin embargo, este es precisamente el ejemplo idóneo de una acción individual con repercusiones colectivas. De lo contrario, no estaríamos enfrentando este virus.

Y es que ciertamente no solo estamos enfrentando una pandemia, pues parece ser que estamos ante la disputabilidad de principios que creíamos tener resueltos desde hace un buen tiempo. Sin in más allá, ante un enemigo común como el covid-19, toda decisión individual es inherentemente colectiva. Un acto tan simple como salir a la calle termina siendo un acto propio de la esfera pública, porque no solo afecta a las partes, sino al todo. Y al afectarnos a todos, afecta nuestro bien común que, si bien se puede interpretar de distintas formas, definitivamente significa que todos estemos a salvo.

Este es un problema que parecía haberse resuelto en la época moderna, cuando pensadores tales como Thomas Hobbes buscaban alguna manera de ordenar sus sociedades y las vidas de quienes las componían. Si cada uno de nosotros –es decir, 17 millones de personas- decidiera bajo las premisas con las que se están levantando las protestas, estaríamos actuando de una manera anti social, porque este es precisamente uno de los motivos por los que vivimos en sociedad y bajo un régimen político. El bienestar colectivo solo es posible cuando dejamos de lado nuestro individualismo atomista.

Ya habrá tiempo para salir a manifestarse y expresarse. Pero por mientras, el acto que mejor podemos hacer individualmente es velar por nuestra seguridad y salud, para poder salir de esta pandemia y continuar con nuestra vida en sociedad.