PAÍS DE CATÁSTROFES

Acabamos de sufrir uno de los fines de semana más desastrosos en mucho tiempo. Claramente el 12 de abril del 2014 será un día que quedará en la mente de todos los porteños y de muchos chilenos.

El incendio que ha azotado a la ciudad de Valparaíso fue de proporciones inmensurables. Luego de dos días todavía no existe certeza de un control absoluto de la catástrofe por parte de bomberos, y menos de la cantidad de damnificados y daños sufridos.

Algunas autoridades ya hablan de cerca de 2.500 casas completamente incendiadas, lo que llevó a esas familias a perder absolutamente todo lo que habían forjado con el esfuerzo de generaciones.

Esta situación, que nos ha dejado en Estado de Alerta y en Estado de Excepción Constitucional, ha despertado el genuino interés de una gran cantidad de voluntarios, que han hecho una muy destacable labor en albergues, centros de acopio y ayuda directa a algunas familias. Sin embargo, con el tiempo esto lamentablemente se irá diluyendo, y será tiempo de que comencemos a preocuparnos del real desarrollo de nuestra ciudad.

Una opción es derivar toda la problemática a las autoridades competentes, tanto a nivel central como local, pero no podemos dejar de considerar la “Triple Hélice” (Triple Helix) propuesta por Etzkovitz y Leydesdorff a mediados de los 90’ al hablar de desarrollo regional. En este sentido, en el proceso que se nos viene de reconstrucción de gran parte de la ciudad, debe existir una vinculación efectiva entre el gobierno, los privados y las instituciones de educación superior.

Así, si queremos un desarrollo integral de nuestra ciudad luego de esta catástrofe, será esencial contar con el apoyo privado, sobre todo considerando que estamos hablando de uno de los centros económicos del país (por más que Santiago esté muy lejos de sus seguidores). Debe existir una vinculación con el cuerpo político y una participación activa en la cosa pública en su sentido amplio.

De esta misma manera, será urgente redefinir el rol social de las instituciones de educación superior. Tal como se ha dicho por la OECD y destacados investigadores, en nuestro país no existe una “tercera misión” de las IES respecto al desarrollo regional, pero pese a esto, resulta completamente exigible una vinculación con el medio efectiva. En la región de Valparaíso existen al menos 6 universidades importantes, y en el proceso de reconstrucción será fundamental un compromiso a nivel institucional con su ciudad.

Por último, el Gobierno y las autoridades locales tendrán que actuar, y lo más probable es que sean necesarias una serie de reformas importantes. El urbanista Harken Jensen comentaba el fin de semana en un importante programa de televisión que Valparaíso vive de tragedia en tragedia, y que eso, a estas alturas, representaba parte de su cultura e historia. En este sentido, urge aprender de cada una. Esto parecerá obvio, pero el mismo Iván Poduje (otro urbanista de la región) destaca que frente al incendio que azotó a la ciudad el año 2013, no se realizó ninguna de las recomendaciones que dejaron los distintos expertos.

Con este contexto, resulta insostenible que en un escenario de crecimiento económico, de pertenencia a la OCDE y de cerca de 20.000 dólares per cápita, la excusa siga siendo el no contar con los fondos para el desarrollo de Valparaíso.

Valparaíso se levantará, como muchas otras veces en su historia, pero lo que tenemos que tener claro como país, es que este camino será pedregoso, y que no podemos volver a dejar sola a esta mágica ciudad.