Paseo del Mar: un océano de oportunidades y desafíos

Por Ignacio Aravena, Colaborador de P!ensa

Master of Urban Planning NYU.

Valparaíso, al privilegiar la actividad industrial y el comercio marítimo, desligó a sus habitantes del borde costero, restándole competitividad y atractivo a la ciudad. La construcción del Paseo del Mar presenta no sólo la oportunidad de devolver el borde y de aliviar las cifras de desempleo, sino que también puede ayudar al desarrollo económico a través de fortalecer el comercio local y el turismo, lo que también implica una serie de desafíos para nuestras autoridades.

El proyecto no sólo mejorará la calidad de vida; además, generará un efecto multiplicador en la rentabilidad social a largo plazo, el cual es importante considerando la inversión cercana a los $18 mil millones que implica. Ello se asociará a dos ejes, el primero relacionado con la generación de empleos, lo que cobra relevancia en función de las cifras de los últimos años, el estallido social y la pandemia que nos azota. En segundo lugar, habilitar el borde costero presenta una gran oportunidad para atraer turistas que consuman en la ciudad, generando un flujo de dinero proveniente del exterior e inyectando nuevos capitales a la ciudad.

El segundo punto es relevante si consideramos que grandes ciudades han aumentado su competitividad al desarrollar infraestructura verde, haciendo más atractivo el territorio para nuevos residentes y empresas de mayor capital, lo que se potencia al tener universidades de renombre. Ejemplos de ello son megaciudades como NYC y Londres, que mutaron de una dinámica industrial a la provisión de servicios y turismo, atrayendo nuevos grupos gracias al desarrollo de áreas verdes, la cultura y el acceso al borde costero. Todas materias primas que Valparaíso posee.

Para potenciar los posibles beneficios del futuro Paseo del Mar es necesario ir un paso más allá y promover a la ciudad como una marca -similar a lo hecho por NYC, Ámsterdam e incluso Santiago- para darle un sello y mayor atractivo. En ello, el liderazgo de la administración local, con un plan a largo plazo, es fundamental para darle un giro no sólo arquitectónico, sino que también económico a Valparaíso. Ello implica diseñar políticas para que el flujo de turistas sea constante y el comercio local sea quien se beneficie de ellos manteniendo los nuevos ingresos dentro de la comuna. De lo contrario, la inversión tendrá un efecto multiplicador menor y se perderá una oportunidad de desarrollo local.

La construcción de este proyecto puede ser el inicio de una nueva etapa para Valparaíso, dándole oportunidades de volver a su sitial histórico, algo que puede lograr fácilmente con su riqueza patrimonial, arquitectónica y cultural. Sin embargo, también supone un desafío para nuestras autoridades, requiriendo de una mirada a largo plazo que permita a Valparaíso recuperar su fama de ser La Joya del Pacífico.

* Publicada por El Mercurio de Valparaíso el 22 de julio de 2020