Tren rápido y extensión del metro: un falso dilema

“Desde Quillota estamos pidiendo que el regreso del tren de pasajeros sea una prioridad” advirtió en este medio el alcalde de dicha ciudad, Luis Mella, manifestando una legítima aprehensión, cual es que el proyecto de tren rápido Valparaíso-Santiago no postergue la iniciativa de extender el Merval hasta La Calera la que, a su juicio, debiera ser prioritaria.

A su vez, sostuvo que nuestra región “nunca va a progresar si seguimos pensando que el desarrollo depende sólo de poner recursos en Valparaíso”, expresando un segundo y fundado temor, cual es que sea ésta una ocasión para profundizar el centralismo en nuestra región, privilegiando la costa por sobre el interior.

Al alcalde Mella hay que escucharlo. En dos de tres ocasiones ha sido reconocido por la Fundación P!ensa como el “alcalde mejor evaluado de la región” y se ha reelegido con contundentes mayorías electorales. Pocos como él saben lo que es necesario para mejorar la calidad de vida en la región y está consciente de la importancia que tiene la extensión del metro para la consecución de ese objetivo.

Compartiendo el fundamento de sus aprehensiones, dado que la extensión del metro es uno de los cuatro proyectos de infraestructura claves para la región y que ésta ha de procurar descentralizarse internamente, se debe sostener que la alternativa planteada es un falso dilema.

Ambos proyectos no son alternativos sino que absolutamente complementarios. Más aún si consideramos que el proyecto para conectar ferroviariamente Valparaíso con Santiago no requerirá de subsidios estatales para su ejecución.

A su vez, las dos iniciativas representan innumerables beneficios para la comunidad.

Por un lado, la conexión ferroviaria con Santiago permitirá mayor rapidez y seguridad en la conexión de carga y pasajeros; fortalecimiento de la industria turística, de servicios y educacional; descongestión de nuestras redes viales que sufren el aumento sistemático del flujo entre las regiones; desconcentración de la capital; tránsito hacia ciudades sustentables y menos contaminadas; generación de nuevos polos y asentamientos humanos en las estaciones y la conformación de una gran región que conecte los puertos marítimos y terrestres.

Por otro lado, la extensión del metro regional a las comunas de Quillota, La Cruz y La Calera, con el soterramiento del tren en las ciudades de Quilpué y Villa Alemana permitirá la integración de la región; beneficiará a más de 500.000 personas; mejorará rapidez y seguridad en la conexión de pasajeros entre la cosa y el interior; descontaminará; generará polos comerciales e inmobiliarios en torno a la línea y las estaciones; y generará un decidido impacto económico, social, de calidad de vida e identitario.

Mientras en Santiago se construyen simultáneamente megaobras con fondos públicos, aparece como especialmente injusto que en nuestra región se nos pretenda hacer elegir entre una obra “menor” (400 millones de dólares) y otra que ni siquiera requerirá de platas públicas. No caigamos en el juego centralista.

*Publicada en El Mercurio de Valparaíso el 18 de febrero de 2018