¿Un sistema moderno de transporte?

Gonzalo García
Investigador

Famoso es el grito de los pasajeros que acompañan al chofer de micro en su recorrido: “Al puertooo, vamos al puerto”, vociferan en cada detención camino a Valparaíso.  Este aullido al aire, evoca algo que es criollo y que incluso podría resultar simpático, pero que también muestra un problema del transporte local. ¿Por qué un muchacho debe gritar hacia donde se dirige la micro en pleno siglo XXI? Es raro, ¿cierto?

Es por eso que llama la atención que, en el último tiempo, se converse de un servicio moderno. Pero solo se nombren cuestiones accesorias, que, si bien son útiles, debiesen estar en un segundo plano. El WIFI, las cargas de puerto USB y el aire acondicionado son bienvenidos (si así ocurre) en las nuevos micros del transporte público local. Sin embargo, es bueno alertar que, si el servicio no es validado por sus usuarios (y diseñado junto a ellos), aumentar la demanda del transporte público se volverá una tarea cada vez más complicada. Lo anterior se funda en que para quienes usan el transporte público, dentro de las características más valoradas, no están las implementaciones accesorias, sino aquellas que tienen que ver con el servicio de transporte en sí: Claridad en el recorrido, puntualidad en la llegada, seguridad al moverse, facilidad al subir o al bajar, etc. Por lo tanto, la consiga que debe liderar cualquier cambio en el transporte público es: Bájate del auto, súbete a la micro. Para que esta difícil tarea ocurra, los operadores de los medios de transporte son clave y deben ser capaces de asegurar servicios de calidad, que como dije anteriormente se traduce en: Seguridad, estar a tiempo, viajar cómodos y combinar transportes.

En otras palabras, parece ser que, estamos tan empecinados en decorar con artilugios las nuevas micros que a veces olvidamos que estamos diseñando el transporte público para hoy con las urgencias del mañana y no el último batimovil.  Por ello urge atacar el problema de fondo. De lo contrario, los tacos serán pan de cada día, sin importar cuánto wifi o puertos usb tengan las micros. El año pasado, en la región se rompieron los records de venta de automóviles, lo que sugiere que los tacos solo empeorarán con el tiempo.

Por otra parte, es necesario migrar a otra forma de pago, como las Bip de Santiago o las Merval de nuestro metro, ya que esto asegura a los usuarios, la interoperabilidad entre los distintos medios de transporte. Micros, metro, trolebuses y tranvía (entre otros), hoy en día pueden operar de esta manera. Sin que ello signifique una mayor carga administrativa para los operadores del sistema de transporte. Es más, sería una gran ventaja para el usuario, ya que le permitiría pagar con un mismo sistema todo el transporte público y acceder, eventualmente, a tarifas más bajas.

Finalmente, es necesario que los anuncios en transporte se materialicen y no se conviertan en eternas promesas ya que, en buena parte, el transporte público es un indicador del desarrollo de los países o ciudades. Ahora bien, mientras esperamos por avances concretos no queda más que adaptarnos a lo que hay y sacarle el mayor jugo posible. Por lo mismo, si usted anda en micro, le recuerdo esta otra frase que puede serle bastante útil: “Tío, tío, ¿me lleva por 200? Voy ahí no más.

*Publicado en El Mercurio de Valparaíso el 11 de julio de 2019.