Una Cámara desafiante

Por Pedro Fierro Zamora
Director de Estudios P!ensa

¡Vaya elección que hemos tenido!

Ha sido tanto el asombro por los resultados, que hasta hemos dejado en un quinto plano la alta abstención que ha caracterizado el proceso, la que habría sido incluso mayor que la existente en la primera vuelta del 2013.

Más allá del diseño particular de las encuestas, lo cierto es que ninguna proyección pudo siquiera acercarse a lo acontecido en urnas. Pero la sorpresa claramente no estuvo en la determinación de los candidatos presidenciales que competirían en segunda vuelta – en eso, ningún sondeo se equivocó – sino que más bien en la conformación de las fuerzas políticas para los próximos 4 años. En esta línea, la increíble campaña de Sánchez no tan sólo respalda un poder de negociación inédito del Frente Amplio de cara al balotaje, sino que también se tradujo en una votación parlamentaria que ni siquiera estuvo en los sueños de Boric y Jackson (menos en los nuestros, claramente).

Nadie dudaba de que los cambios en la Cámara Baja serían significativos. Con la reforma del sistema electoral, pasaríamos de tener 120 escaños a 155, situación que influiría por sí sola en la conformación de las fuerzas. Sin embargo, era básicamente imposible pensar que de los 3 parlamentarios que tenía el conglomerado de Sánchez, pasarían a 20 en esta elección, ganando particularmente 4 escaños en los distritos 6 y 7 de la región de Valparaíso. En esa línea, se hace necesario preguntarnos cuáles han sido los costos asociados a este fenómeno.

Contrario a lo que algunos quisieron dar a entender en estas primeras horas, los resultados sugieren que el triunfo frenteamplista no ha significado necesariamente una derrota de la derecha. Independiente de la (otra increíble) votación de Kast, lo cierto es que Chile Vamos se estaría quedando con 72 escaños de 155 posibles, es decir, un 46% de la Cámara Baja. Esto no es nada malo si pensamos que, en la actualidad, entre RN, UDI y Evópoli no tenían más de un 36% de los escaños.

En este contexto, nos damos rápidamente cuenta de que el Frente Amplio ha ido creciendo más bien a costa de la Nueva Mayoría. En particular, así como la gran votación de Sánchez contrasta con la pobre votación de Goic, no habría que ser muy aventurado para sostener que el gran perdedor de esta elección ha sido la Democracia Cristiana. Hasta este momento, la DC contaba con 20 parlamentarios (considerando a Iván Fuentes), siendo el partido más grande de su coalición. Luego de esta elección, estaría consiguiendo sólo 14 escaños. Esta realidad es especialmente atingente a nuestra región, donde estamos viendo cómo se están perdiendo candidatos como René Lues y senadores como Ignacio Walker y Aldo Cornejo. Así, no deja de ser paradójico que la fuerza nueva de la izquierda – aunque todavía los frenteamplistas no se reconozcan como tales – esté creciendo en desmedro del centro y, en particular, a costa del más insigne y popular partido de la concertación.

En resumen, es necesario que los resultados del Frente Amplio en las parlamentarias sean analizados en conjunto a la votación de Chile Vamos. Si así lo hiciéramos, nos podríamos dar cuenta de que tendremos un Congreso bastante más polarizado del que pensábamos, situación que le representará un desafío importante a cualquier candidato que llegue a pisar la Moneda en marzo próximo.

*Publicada en El Mercurio de Valparaíso el 20 de noviembre de 2017