Una mejora necesaria, rápida y furiosa

Gonzalo García
Investigador

Se ha transmitido en los medios de comunicación que el plan RED de transporte público, impulsado por el gobierno central, tendrá su versión regional en Valparaíso. El objetivo sería modernizar el transporte público local y lograr la interoperabilidad del sistema. Por supuesto, de concretarse esta idea estaríamos hablando de un antes y un después muy importante para todos quienes habitamos esta región. ¿Por qué? Hagamos memoria en el siguiente párrafo.

El transporte público de líneas de microbuses – el principal articulador de la movilidad de quienes vivimos en esta región – fue licitado por última vez el año 2006. Luego, ha sobrevivido a decretos que expanden automáticamente su licitación por cortos periodos de 18 meses, habiendo acumulado cuatro prórrogas hasta la fecha. La situación anterior es preocupante, pues deja entrever una probable degradación en el servicio que prestan las empresas transportistas, lo que podría explicar la deficiente percepción que tienen los usuarios del transporte público.

Ahora, esta degradación de las micros es posible percibirla de distintas formas. Por ejemplo, ¿Ha andado usted en una micro “reguetonera” o “disco”? Toda una aventura, con luces led de variados colores y su radio a todo volumen con el último hit del verano.  No hablo que esto suceda a las dos o cuatro de la madrugada, sino que comienza a suceder desde las 10 aproximadamente, momento en que las máquinas de ciertos recorridos parecen cobrar una fuerza propia, como de una gárgola que transmuta de la petrificación a la vida. Luego, están los choferes (no todos por supuesto) que creen que tienen un derecho adquirido a rechazar a los estudiantes al momento de pagar el pasaje. Y por el lado dramático, tenemos conductores que son reconocidos por sus malas prácticas al volante. Sin ir más lejos, dos casos tremendamente impactantes y que en su momento fueron noticias dolorosas: 1) Un micrero arrolló a un motorista y posteriormente se dio a la fuga. Según su propia declaración, “no se dio cuenta” que había atropellado a una persona. 2) Una micro arrastró a una mujer de la tercera edad por varias cuadras. El chofer tampoco se dio cuenta de aquello. Saque usted sus conclusiones.

Resulta evidente que hay un problema con el transporte regional, como lo muestra la V Encuesta de Calidad de Vida de Fundación P!ensa. En aquel estudio, la calidad del transporte urbano recibe una nota de 3.1 por parte de la ciudadanía regional.

Es por lo anterior que la intervención al transporte público de la zona debe ser una urgente prioridad, que logre tener, por una parte, a los mejores y más preparados choferes y, por otra, una articulación eficiente de la interoperabilidad de todo nuestro transporte público (tren, trolebuses, microbuses y ascensores). Para que esto suceda, no solo hay que generar incentivos que fomenten el cuidado de los pasajeros –además del higiénico respeto por las normas del tránsito– sino que también realizar un esfuerzo por contar con la mejor tecnología posible arriba de los microbuses, colectivos, trolebuses y metros con el fin de evaluar y corregir los eventuales ajustes que necesite el sistema mientras se implementa.

Si bien es la propia autoridad la llamada a asegurar que los cambios que se realicen en el perímetro de exclusión sean por decisión técnica, también resulta importante la participación municipal en estas mejoras, ya que son ellos los que tienen mucho que decir y hacer en cuanto a los paraderos de las micros. En la misma línea, los usuarios también deben ser escuchados, sobre todo pensando más que en el presente, en el futuro. Cuando la mayoría de nosotros seamos adultos o adultos mayores, nuestro transporte deberá estar a la altura y velocidad de quienes más lo necesitamos. Como ven, mejorar nuestro sistema de transporte público es de una necesidad rápida y furiosa que necesita de todos nosotros.

*Publicado en Diario Alerta Concón en abril de 2019.