Una posible hoja de ruta

Francesca Zaffiri Suzarte
Investigadora

Estamos frente a una nueva versión de la Encuesta de Opinión Política de Fundación P!ensa, instrumento que nos ha permitido conocer de manera objetiva la opinión que tienen las personas de la región de Valparaíso sobre el acontecer nacional y regional. Entre los diferentes resultados que hemos identificado desde su primera versión en el 2015, cabe destacar uno.

Esto es, la valoración que la ciudadanía hace de sus gobernantes.

Las personas evalúan a sus Alcaldes, Senadores y Diputados con una nota promedio que no supera el 4,8. Esta tendencia, que si bien cambió el año 2017 – posiblemente por ser el primer año de gobierno de los municipios –, parece indicarnos que las personas no están de acuerdo con el modo en que las autoridades están llevando a cabo su labor.

Sin embargo, este fenómeno no se puede explicar por sí solo. La encuesta nos señala que la región no solo es escéptica a la hora de evaluar a sus autoridades, sino que tiene una visión más bien crítica respecto al modo en que se está llevando a cabo el quehacer público. No es baladí que, en comparación al 2018, hoy las personas crean que la corrupción política es un problema más importante a solucionar que el empleo y la salud, temas que suelen ser prioridad ciudadana.

Además, la evaluación regular que hacen de las autoridades convive con el hecho de que 4 de cada 5 personas no asocia a los partidos políticos con probidad. Por último, desde el 2017, 3 de cada 4 personas consideran que no se está haciendo lo suficiente para controlar la corrupción a nivel municipal.

¿Quiere esto decir que la corrupción está efectivamente en el aparato público? No necesariamente. La quinta versión de la Encuesta nos indica la apreciación que tienen las personas de la realidad, y pareciera ser que estamos frente a un escenario complejo. La ciudadanía está percibiendo que hay una relevante falta de probidad en distintas instancias de la vida política nacional y local.

A la luz del juicio que emitieron las personas en la encuesta de opinión política, ciertamente tenemos un gran desafío por delante. Si consideramos que el próximo año tendremos elecciones municipales y de gobernador regional, el reto principal es superar la desconfianza generalizada que está mostrando la ciudadanía a la clase política. Para que ello ocurra, es necesario que los futuros candidatos tomen en cuenta los hallazgos de la Encuesta de Opinión Política.

Bien utilizados, los resultados pueden ser un buen insumo para reconstruir confianzas entre la clase gobernante y ciudadana, perfilando así las promesas de campañas con el sentir de los votantes.

*Publicado en El Mercurio de Valparaíso el 04 de Agosto de 2019