¿Y el gran acuerdo por la descentralización?

Maximiliano Duarte
Investigador de la Fundación P!ensa

En su primer discurso como presidente, Sebastián Piñera señaló que su gobierno buscaría el diálogo, los acuerdos y la colaboración entre los chilenos. Sostuvo, además, que se alejaría de la “errónea lógica de la retroexcavadora”, aludiendo a aquella desafortunada frase del senador Jaime Quintana (PPD).Ya en el ejercicio de cargo, esta estrategia política se materializó en la creación de cinco mesas de trabajo que congregaron a actores de todo el espectro político. Se buscaba, así, elaborar propuestas en: infancia, seguridad ciudadana, desarrollo y paz en la Araucanía, salud digna, y desarrollo integral y lucha contra la pobreza.

Hace poco más de un mes, el presidente reafirmó lo dicho en su primer discurso, anticipando que replicará este modelo en otras áreas de interés público debido a los buenos resultados obtenidos. Esto lleva a preguntarnos, inevitablemente, cuáles serán esas áreas de interés. De acuerdo a los medios, en el Gobierno aún no existiría claridad, aunque desde la oposición y el oficialismo habrían exigido que estas nuevas comisiones de trabajo aborden los temas de descentralización, adultos mayores y segregación, entre otros.

Si bien todos estos temas son de máxima prioridad, es importante destacar a la descentralización como tópico de discusión que amerita ser abordado urgentemente. Como es sabido, el año 2020 se llevará a cabo la primera elección de gobernadores regionales, por lo que el nivel subnacional asumirá un rol protagónico en la elaboración e implementación de políticas públicas. Por esta razón, es insólito que aún existan dudas sobre la inclusión de la agenda descentralizadora en esta segunda ronda de comisiones, pues se debe considerar que, una vez elaboradas las propuestas por la mesa de trabajo, estas se discutirán latamente en el Congreso.

Es importante promover desde ya este debate y comenzar a zanjar cuestiones imprescindibles para lograr la efectiva descentralización del país, como la dictación de una ley de rentas regionales y la elaboración del reglamento para traspasar competencias desde el nivel central al regional, entre otras. Si no resolvemos estas materias tendremos gobernadores regionales de papel, sin atribuciones y sin un presupuesto para satisfacer las demandas locales.

Si bien se debe avanzar de manera responsable, asegurando el equilibrio de las cuentas fiscales, tiene que existir un traspaso de poder real que no sea sólo una carga burocrática y un ejercicio de gatopardismo. De lo contrario, Santiago seguirá siendo Chile y el desarrollo regional quedará condicionado a la piedad que el gobierno de turno tenga con las regiones, lo que es inaceptable.

Cabe recordar que el propio presidente afirmó en la última cuenta pública que una de las grandes tareas de su administración es lograr un desarrollo equilibrado de todas las regiones y comunas, para lo cual avanzaría en el traspaso de funciones, atribuciones y recursos hacia éstas. Sin embargo, el tiempo apremia y aún no hay avances, por lo que ya es momento de dar el primer paso.

*Publicada en el Diario Alerta Concón el 8 de septiembre de 2018.