CALIDAD DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR: ¿PERCEPCIÓN O PROBLEMA?

La encuesta “P!ensa 18” muestra que la población regional en general y, en particular los jóvenes entre 18 y 25 años, no están contentos con la calidad de las Instituciones de Educación Superior de la región. Peor aún, aquellos encuestados que actualmente están cursando educación terciaria castigan su “calidad” notoriamente. Entre Ud. a los detalles, analizando territorio, tipo de institución, carácter público privado, o el que estime.

Como no tenemos encuestas de esta profundidad en otras regiones, inclusa la Metropolitana, habrá que esperar a noviembre de 2015 cuando la encuesta “P!ensa 18 II” nos arroje resultados que podamos comparar con los actuales.

Por ahora solo podemos reflexionar, que por lo demás harta falta nos hace en muchas materias. Veamos, los optimistas dirán que hay un clima nacional respecto a la calidad en la educación que puede estar influyendo en las percepciones locales. Cierto, pero extraña que no haya contagiado entonces a la educación prebásica, básica y media, que no aparecen mal paradas, a pesar de que han sido objeto de mayor discusión este año.

Los más políticos podrán sostener que son los resabios de la “revolución de los pingüinos”. Pero aquello ocurrió en el año 2006. ¡Cuán largo me lo fiais! Y además no afectaría tanto a otros grupos etarios. Además, dicho movimiento estudiantil hizo fuerzas en  una “educación pública, gratuita y sin lucro”.  El tema de “la calidad” en realidad salió al tapete nacional sino este año con la discusión acerca de los colegios subvencionados. Por otro lado, los disidentes podrían replicar que se están quejando por adelantado ante las reformas anunciadas para el próximo año en educación superior. Parece exagerado. Lo importante, en definitiva, es que en Valparaíso se ha logrado instalar el concepto de “región universitaria” con trabajo y esfuerzo de muchos, lo que ha tenido variados efectos positivos en diversos sentidos. Y si por alguna extraña razón que no hemos podido reconocer, su “calidad” se ha visto menguada, debemos tomar las medidas correctivas en un santiamén, pues hay mucho en juego. Sinceramente, esperamos que esa no sea la realidad, pero para estar seguros debemos investigar más, pues la sola duda podría causar estragos en el futuro.

En todo caso, y siempre desde una mirada práctica, esos mismos jóvenes que han motivado estas líneas, pueden hacer un gran aporte. En estas semanas tienen que tomar una importante decisión para toda su vida: qué estudiar y dónde. Deben elegir bien. Con apoyo de sus padres y profesores deben mirar en detalle las acreditaciones institucionales y de carreras de cada establecimiento (son distintas). No estaría mal un vistazo a la empleabilidad de sus egresados, a la calidad de sus docentes y a sus instalaciones y equipamiento.

Todo esto se puede hacer sin mirar encuesta alguna, y es señal de madurez de las futuras generaciones que conducirán nuestra querida región de Valparaíso.

Columna publicada en El Mercurio de Valparaíso.