Cátedra de Descentralización, un desafío compartido

Por Alessandra Dall´Orso, investigadora de P!ensa

En las últimas semanas, y a partir del anuncio de un proceso de cambio de la Constitución,  el término descentralización se ha utilizado menos de lo necesario. Y, en las ocasiones mencionadas, no ha sido con la profundidad que el concepto amerita.

Detenerse en un análisis de este tipo tiene una trascendencia mayor a lo meramente filosófico, pues sin tener claridad respecto de su finalidad difícilmente podremos aprovechar al máximo la inversión – no solo económica- que hagamos en la materia y, menos aún, la posibilidad de que guarde relación con ese objetivo.

Dicho lo anterior, cuando la pensamos y valoramos, lo hacemos no solo por tener regiones más desarrolladas y un mejor funcionamiento del país, sino por el vínculo con la participación ciudadana. Esto por cuanto ella aumenta la probabilidad de que estemos proclives a interesarnos y ser parte de lo público. En otras palabras,  aspiramos a tener una nación donde el ciudadano esté más cerca de quienes nos gobiernan, a generar juicio ciudadano que nos permita debatir en los diversos temas, alcanzando una perspectiva democrático-participativa de la educación cívica. Es decir, perseguimos algo más que información institucional, queremos el razonamiento que esa información puede producir y que nos permita involucrarnos activamente.

Al cumplimiento de esta labor están llamadas un sinfín de instituciones; sin embargo, son pocas las que realmente han hecho propia la tarea. Dentro de este grupo es posible destacar la  Fundación P!ensa y la Universidad Andrés Bello, donde se dictó por primera vez en Chile la cátedra de Descentralización y Desarrollo Regional. Ella, como su nombre lo indica, consistió en un análisis de los principales aspectos de la materia y cómo las distintas alternativas influyen en el crecimiento de un determinado territorio. Así, vemos cómo privados se responsabilizan por avanzar en educación cívica, preocupándose además de una problemática local que trasciende la región en la que se realice.

Necesitamos que más actores se interesen en la materia, que comprendan la relevancia e impacto que tiene en la conducción del país. Que veamos los beneficios para nuestra convivencia, entendiendo que con ella no solo aumentaremos el debate, sino que seremos capaces de elevar su nivel. Esto, no solo respecto del mejor manejo de determinados temas, sino porque incentiva un mayor respeto entre nosotros, especialmente por quienes tengan posturas diferentes a las nuestras.

Con esta perspectiva en mente, tendremos un mayor discernimiento de nuestro rol como ciudadanos. Entendiendo que lo realmente relevante detrás de la descentralización, es la difusión y desarrollo de ciertos valores que, como sociedad, consideramos necesarios para un deseable desenvolvimiento de la vida en comunidad.