Chile Vamos: Cuando la libertad no basta

Por Pedro Fierro Z., subdirector de P!ensa

¿Cómo estamos entendiendo la libertad? ¿Cómo estamos valorando la democracia?

La polémica por el aborto en el nuevo referente “Chile Vamos” no es menor.  En la interesante discusión se pueden distinguir – al menos – dos niveles.

En un primer lugar podríamos referirnos al sentido último de esta nueva alianza. ¿Se busca un referente político o simplemente un pacto electoral? Quizás esta es la pregunta que más se ha agotado, pero no por eso es menos fundamental. Si se pretende llegar a un acuerdo sensato será necesario que tal sector se haga cargo de esta variante (lo que ya algunos vienen haciendo, por cierto).

En un segundo lugar, y asumiendo que lo que se busca es un referente político, podríamos preguntarnos seriamente si lo que se ha resuelto ha sido “puro relato” o más bien un trabajo en la propia identidad.

Es precisamente esta segunda arista la que por ahora nos interesa. La reciente problemática por la definición del sector respecto al aborto denota lo que muchos ya intuían. Parece ser que el referente prefirió evadir la conversación sustantiva que importaba – cercana a las ideas – para centrarse en una más bien adjetiva sobre estrategia e imagen.

La solución parece ser clara, reflexionar.

Es evidente que existen esfuerzos persistentes – y con esto no me refiero solo a lo publicado en los últimos 3 años – que ayudan a clarificar un poco la problemática.

En esta línea, me referiré brevemente – y a riesgo de sufrir el regaño del editor – a la reciente traducción que viene preparando Catalina Siles de Daniel J. Mahoney, la cual parece llegar en un momento definitorio.

Sin pretender entrar en el fondo – sería interesante que usted lo haga cuando adquiera el libro – , me gustaría enunciar dos problemáticas tratadas por el autor, y que parecen ser fundamentales si queremos tener una discusión seria.

En primer lugar, Mahoney nos llama a hacernos cargo del materialismo e individualismo imperante en la actualidad, el cual parece ser un lamentable patrimonio de las derechas y las izquierdas. Mucho hablamos de la libertad y de su defensa, pero ¿existe algún sector preocupado genuinamente de defenderla del materialismo?

Quizás es precisamente este individualismo el que nos tiene alejados de los asuntos públicos. Es cierto que en ocasiones parecemos contar con una ciudadanía activa, pero no sería muy aventurado sostener que la participación cívica está condicionada netamente a intereses personales más que a un sentido de lo colectivo.

Las bajadas prácticas a esta problemática son infinitas. Con esta lógica individualista y materialista, ¿estamos preparados – por ejemplo – para una asamblea constituyente?

Pasando a un segundo tema, la lectura parece bastante sugerente respecto al entendimiento de la democracia. En cierto sentido, se rescata la importancia de amarla reconociendo sus faltas. Por esto importa la referencia que el autor hace a Pierre Manent, respecto a que los amigos inmoderados de la democracia pueden ser sus mayores enemigos.

Estos sencillos dos puntos no son menores en consideración a la discusión que se viene dando. En este sentido, es comprensible que parte importante de “las derechas” trate de sostener – tal como menciona el autor – que la libertad nunca se ha sostenido por si sola. Incluso es más comprensible los esfuerzos para que estas ideas sean parte del ideario del nuevo referente.

En tiempos en que “el conservadurismo es definido como una adaptación prudente a lo inevitable… y lo inevitable es discernido mejor por aquellos comprometidos con las aplicaciones más radicales de igualdad y autonomía”, parece necesario tomarnos las “problemáticas doctrinarias” en serio. Son precisamente estas instancias las que nos pueden guiar a conversaciones (y soluciones) algo más profundas que un nuevo nombre y logo.

Léela también en http://www.eldemocrata.cl/opinion/chile-vamos-cuando-la-libertad-no-basta/