Cita médica para dos meses más

Por Francesca Zaffiri Suzarte

Investigadora en Fundación P!ensa

La pandemia ha puesto al límite a los diferentes servicios de salud. Desde marzo del 2020, los hospitales se han mantenido trabajando al máximo de sus capacidades y es probable que esta realidad continúe en el futuro. Trabajadores de la salud agotados, médicos fallecidos y camas copadas en distintas comunas son un reflejo de la exigencia con la que el sector salud ha tenido que afrontar una de las crisis sanitarias más grandes de la historia.

En este sentido, el actual contexto no solo ha puesto a prueba el sistema, también ha profundizado sus falencias. Así parece develarlo la VII Encuesta de Calidad de Vida Regional de Fundación P!ensa al arrojar que, nuevamente, salud es la tercera dimensión peor evaluada por la ciudadanía. La caída transversal en los indicadores de salud refleja las consecuencias de la pandemia, siendo una de ellas la disponibilidad de los servicios, de médicos especialistas y los tiempos de espera en urgencias. Pues si antes del 2020 ya se sabía que se podía esperar horas para ser atendido en urgencias o para solicitar una cita con un especialista, actualmente la situación parece ser aún más preocupante, porque las enfermedades no paran solo porque las personas no logren ser atendidas.

El Covid-19 tampoco ha parado su curso, y quienes necesitan de atención médica no tienen garantías de ser atendidos. La región Metropolitana concentra la oferta de médicos especialistas, de recursos y tratamientos, especialmente para enfermedades crónicas, por lo que, si en un contexto normal los pacientes podían ir voluntariamente o ser trasladados a algún recinto de Santiago, hoy es más difícil hacerlo. Ya sea por miedo a contagiarse por ir a un servicio médico, porque el recinto hospitalario al que pueden asistir disminuyó su cobertura de procedimientos, o porque no tienen cómo llegar a uno que sí les puede entregar el tratamiento, las disparidades de oportunidades en términos de territorialidad son evidentes.

El problema es que, mientras se continúe propagando el virus, los servicios de salud de la región seguirán teniendo como prioridad tratar el Covid-19, trayendo efectos en la continuidad de los tratamientos y la oferta de procedimientos de otras enfermedades a nivel local. Frente a este dilema, las autoridades deberán asumir el liderazgo de un desafío que ciertamente va más allá de la pandemia. De lo contrario, los pacientes crónicos no tendrán mucha más alternativa que esperar y esperar para, simplemente, puedan tener su salud bajo control.

*Publicada por El Mercurio de Valparaíso el 17 de enero de 2021