Debatiendo en los Polos

Alexis Montecinos

Investigador Asociado de Fundación P!ensa

La economía chilena ha sufrido un empeoramiento muy notorio en los últimos años. No cabe duda de que nuestra tasa de crecimiento económico ha disminuido, la tasa de pobreza ha aumentado, la inversión extranjera directa ha caído, la inflación ha escalado fuertemente y el tipo de cambio está en las nubes, entre otros. Lo que es claro, es que nos encontramos en una posición muy vulnerable e incierta, lo que genera mucha aversión en el mercado en general y cuya consecuencia es que los pronósticos a futuro son cada vez peores en variables tan fundamentales como la inversión

¿Qué hacemos entonces como país para poder avanzar a tener mejores condiciones económicas? Quizás, la respuesta es un poco obvia y es generar las condiciones macroeconómicas y microeconómicas necesarias para poner a nuestra economía en la senda correcta y tener un desarrollo de largo plazo. Sin embargo, esto tan obvio pareciera no ser el eje principal del debate en muchos de los centros de pensamiento económico, incluido en muchos casos algunos sectores del oficialismo. 

Por un lado, un sector pretende asociar todo lo negativo a un gobierno que lleva siete meses en el poder. Podemos estar de acuerdo en que los efectos adversos que observamos hoy son causados por una suma de decisiones erradas no solo de este gobierno, sino también de los anteriores, además de shocks externos de mucha severidad en los últimos años. Los efectos inflacionarios de exceso de gasto vienen en parte dados por los retiros y los bonos entregados en el gobierno pasado, por ejemplo. 

Por otro lado, pareciera que gran parte de las autoridades no desean participar de la realidad del país que tomaron por herencia el pasado 11 de marzo y prefieren poner su ideología reinante por sobre las reales prioridades. Por ejemplo, parecieran no comprender la necesidad que posee el país de un aumento en la inversión, especialmente con el shock negativo que observamos en la construcción. Para lo anterior, el gobierno requiere enviar una señal clara de estabilidad, que seguimos esperando y no logra llegar. 

Es así como tenemos a Chile debatiendo en los polos. Parte importante de la elite intelectual pierde el tiempo en destacar los zapatos del presidente cuando tenemos un desastre en frente, aportando datos que no se sustentan en reacciones de 7 meses -como lo son la inflación o el aumento del riesgo país- sólo para hacer el punto de lo malo del gobierno; al frente vemos a un presidente que no acerca posiciones para generar el puente de seguridad para levantar la inversión, el crecimiento y el empleo. 

En este momento es importante pensar cuáles son las políticas económicas adecuadas de corto plazo para volver a crecer, aumentar la inversión y generar empleo. Una vez logrado esto, con la economía en mejor posición, debemos determinar cuáles son los cambios económicos que queremos ver en el largo plazo y generar la infraestructura para ejecutarlos. Para todo esto es necesario salir de los polos y buscar posiciones comunes, tomar los datos y ver los potenciales efectos de las distintas políticas, de forma seria y responsable, asumiendo que parte de lo que vemos hoy viene de las decisiones del pasado y construir sobre eso. Sólo así podremos cambiar la inercia en los tres años que le quedan por delante a este gobierno.