Días cruciales

Por Francesca Zaffiri Suzarte, investigadora en Fundación P!ensa

Estamos viviendo tiempos desafiantes, marcados por una crisis institucional en la que el orden político, económico y social fue puesto en duda tras el estallido social. Sumado a ello, en marzo llegó la pandemia, provocando que este orden, además, fuera puesto a prueba.

Con el plebiscito a la vuelta de la esquina, se vuelve inevitable que se presente una discusión en la que se disputará el tipo de orden social bajo el cual queremos convivir. En simple, significará definir el equilibrio entre el Estado y el mercado, y el rol que debiera cumplir cada uno en nuestra sociedad.  

Tomando en cuenta lo anterior, en Fundación P!ensa publicamos recientemente el estudio “Estado y mercado. Una mirada desde la región de Valparaíso” con el propósito de hacernos cargo de estas materias, tomando en cuenta la opinión que los ciudadanos nos han entregado todos los años a través de nuestra Encuesta de Opinión Política Regional. En este sentido, una de las conclusiones principales sugiere que, con el pasar de los años, ha ido creciendo la preferencia por un Estado con un rol más preponderante.

Sin embargo, hay que ser conscientes de que no todos los territorios expresan las mismas posturas, por lo que la heterogeneidad territorial es un factor relevante a la hora de plantear una discusión que nos compete como ciudadanos. En consecuencia, tenemos comunas como Los Andes, que para este año prefieren un Estado más benefactor, y su vecina San Felipe, que expresa una mayor inclinación hacia un rol más secundario del aparato estatal en materia de bienestar y eficiencia de la ayuda institucional.

Es curioso que, entre los resultados principales, la preferencia por una mayor equidad sea transversal incluso a nivel territorial. Y es que, de una u otra forma, la desigualdad ha estado en el centro de las manifestaciones y se ha transformado en una suerte de bandera de lucha tanto de políticos como de diferentes grupos relevantes. Todo lo anterior parece insinuar que los aires de cambio están presentes para quedarse, por lo que, ad portas del 25 de octubre, hay que tener un especial cuidado en evitar que las expectativas por un cambio sean excesivamente altas, para así evitar el mismo nivel de frustración en caso de que se abra el proceso constituyente.

En consecuencia, solo el tiempo dirá si la discusión por este equilibrio para un nuevo orden social quedará supeditado al resultado del plebiscito, o si los intereses ciudadanos podrían ser canalizados a través de un proyecto que logre un aparato estatal que esté al servicio de las personas.

*Publicado por El Observador el 23 de octubre de 2020