El arte de gobernar solo

Por Ignacio Aravena, Colaborador de P!ensa

Master of Urban Planning NYU

El anuncio del cierre del Cinzano no es un hecho aislado, es el corolario de una ciudad que decae desde hace años. Lo que es nuevo -y paradójico- es el llamado del alcalde Sharp a los empresarios locales para contribuir con la revitalización de Valparaíso. Lamentablemente, este emplazamiento genera nuevamente un conflicto innecesario en tiempos que requieren unión y soluciones.

Destaco esta paradoja porque, desdichadamente, su administración ha descalificado y alejado al empresariado sostenidamente. Con este llamado, no sólo se visibiliza la incapacidad de la municipalidad para estimular el comercio y proveer soluciones al desarrollo local; sino que, además, vuelve a generar un clima de tensión entre actores locales. En vez de negociar, la imposición y la presión mediática vuelven a protagonizar una historia que sólo contribuye negativamente, dejando de manifiesto la falta de liderazgo del edil.

Este episodio se suma a contiendas previas como las disputas por el T2 y las acusaciones a las inmobiliarias sobre su daño a la ciudad. Las sostenidas impugnaciones a permisos de edificación y las constantes acusaciones acabaron en una disminución de obras nuevas a lo largo de la comuna. Similarmente, las pugnas por el puerto también ayudaron a que alternativas vecinas se vuelvan más atractivas que Valparaíso. En ambos casos, la regulación y la vía legal han reducido la certidumbre, en vez de proveer el orden para que empresas y entes públicos trabajen en armonía.

Para desventura de los porteños, la administración actual ha impuesto un modelo poco dialogante y que separa entre buenos y malos, especialmente al momento de promover su gestión o de señalar culpables. Algunos ejemplos de ello son los episodios en diversos medios culpando al duopolio por administraciones anteriores y el emplazamiento al gobierno por su manejo de la crisis sanitaria. Este espíritu, ha sumado en el tiempo el autoritarismo y la ausencia de negociación, incluso con sectores cercanos al alcalde.

La tozudez y poca flexibilidad de Sharp no sólo lo han alejado de actores claves y grupos de soporte, sino que también, muestra poco conocimiento de las dinámicas locales y el rol que muchos juegan en ella. Consecuentemente, sus adeptos son cada vez menos en el tiempo, incluyendo a un Frente Amplio que lo cuestiona como carta para las siguientes elecciones. Al parecer, sus últimos meses de gobierno serán en soledad.

Tal y como dijo Foucault, gobernar consiste en perseguir los fines más convenientes para todos, asegurando tanto la generación de riqueza como el bienestar de sus diversos agentes. Para ello, la negociación es clave, pues quien gobierna solo no tiene la capacidad de unir a una sociedad que necesita emerger y recuperar el bienestar que tanto añoramos los porteños de corazón.

*Publicada por El Mercurio de Valparaíso el 22 de octubre de 2020