El triunfo de las ciudades

Por Ignacio Aravena, colaborador P!ensa

Master of Urban Planning NYU

Producto de la pandemia y el aumento del teletrabajo, se ha especulado sobre potenciales migraciones a zonas menos densas y sobre nuevas formas de habitar nuestras ciudades. Si bien, ello puede ser probable en algún grado, es importante destacar la resiliencia de las ciudades y cómo los shocks de corto plazo no necesariamente impactan en el largo.

Una investigación realizada por académicos de la Universidad de Ámsterdam muestra que, una vez terminadas las pandemias, las ciudades estudiadas se repoblaron rápidamente y los precios de los inmuebles volvieron a su tendencia precrisis. En concordancia a ello, Richard Florida y Andrés Rodríguez indican que, a pesar de posibles cambios en las urbes -migración a suburbios, modificaciones a espacios públicos y privados, y cambios en los patrones de habitarlos-, el impacto podría ser bajo en las metrópolis consolidadas dadas sus inercias y las fuerzas centrífugas que se generan en ellas.

Existen una serie de fundamentos económicos y urbanos para defender la tesis anterior, destacándose que los beneficios de aglomeración y economías de escalas hacen converger hacia los centros urbanos. Tal como destaca Edward Glaeser en El Triunfo de las Ciudades, éstas atraen con fuerza a nuevos habitantes y trabajo producto de la captación de capitales, la colaboración e intercambio de ideas, y la generación redes y relaciones de proximidad que se generan, entre otros. Además, se suma a que ciudades grandes poseen una mayor oferta de entretención, educación y servicios, haciéndolas atractivas sobre territorios con menor desarrollo.

Dado lo anterior, y a pesar del actual shock por el Covid-19 y el boom por vivir lejos de zonas menos densas, también podemos pensar en características de las ciudades chilenas que como ellas operarán con la misma inercia cuando la pandemia termine. Ejemplos de ello son restricciones de transportes y baja conectividad entre ciudades, las dificultades de trabajar desde el hogar en espacios acotados, y la imposibilidad de teletrabajar en diversos sectores económicos.

Históricamente, las ciudades han sido cunas de innovación y de reinvención post catástrofes; de lo contrario, muchas urbes hubiesen desaparecido en los últimos siglos. Es esperable que, una vez acabada la pandemia, el atractivo de ellas supere el shock creado por el Covid-19. El triunfo de las ciudades es inevitable porque en ellas reside parte del corazón de la economía.

*Publicada por La Segunda el 28 de septiembre de 2020