¿Hacia dónde vamos?

Una investigación realizada por Richard Florida y Andrés Rodríguez-Pose estima que el impacto del Covid-19 dependerá de su duración, así como del nivel de consolidación y tamaño de las ciudades, donde aquellas de menor tamaño y/o capacidad de gestión pueden verse más afectadas.

Dado ello, cabe preguntarte, ¿cuál es el caso de Valparaíso y Viña del Mar? A pesar de ser parte de una conurbación de casi 1 millón de habitantes, la débil gestión municipal y la falta de autonomía regional puede hacer que el Coronavirus permee con mayor fuerza que en otros territorios.

Como se ha mencionado anteriormente, la tarea será compleja para las regiones dada su menor competitividad para desarrollar proyectos que atraigan empresas, capitales y personas. A ello no sólo se suma una gestión municipal cuestionable -con ambas investigadas por Contraloría- sino que también, las administraciones no han sabido explotar la riqueza académica, patrimonial y turística de sus comunas. Un ejemplo de ello es la fuga de estudiantes universitarios que migran ya titulados, cabiendo preguntarse el porqué de ello. Una posible explicación se puede relacionar con ciudades poco consolidadas, donde el desempleo es alto y la actividad económica es baja, lo que se suma a un comercio deprimido y un acceso limitado a áreas verdes y entretención, siendo ciudades poco atractivas para retenerlos.

Un modelo de cambio y gestión a destacar es Singapur, con una economía pobre que giraba en torno a la actividad portuaria, la cual creció y se expandió a actividades en tecnología y salud; lo anterior, les permitió ser una de las historias de mayor crecimiento del siglo anterior. Para ello, el eje de planificación se basó en metas a largo plazo y en la probidad y eficacia como ejes de la administración pública. El plan se centró en mejorar la educación local, el entorno urbano y su seguridad, y en hacer a Singapur más atractivo para sus habitantes. Todo lo anterior permitió la generación de fuerzas centrífugas que atrajeron gente y empresas, generando sinergia y una nueva etapa para ellos.

Historias similares se han dado en diversas latitudes y continentes. ¿Por qué nosotros no? El estudio de Florida y Rodríguez-Pose invita a tomar el Covid-19 como una oportunidad para repensar políticas urbanas y tratar de desarrollar territorios más robustos. Sin embargo, mientras no contemos con las herramientas a nivel regional ni con una gestión municipal proba y eficiente, es probable que nuestro desarrollo urbano sólo sea una meta difícil de lograr. Es cierto que somos una ciudad rica en recursos, pero ellos no aseguran el éxito si no se aprovechan o si se malversan, por lo que debemos conversar profundamente hacia dónde queremos ir y qué necesitamos realmente para lograrlo.

*Publicada por El Mercurio de Valparaíso el 04 de noviembre de 2020