Más vale tarde que nunca

Por Francesca Zaffiri Suzarte

Investigadora en Fundación P!ensa

Hoy finaliza la primera semana del año 2021 y parece ser que su tónica no será muy diferente del año pasado. Nos ha tocado vivir tiempos muy complicados, marcados por la crisis institucional que evidenció el 18 de octubre y la pandemia del coronavirus que, de una u otra forma, nos ha dejado con un nivel de incertidumbre hacia el futuro pocas veces visto. Y es que, en toda la vorágine, va siendo hora de que podamos tener algunas certezas y contar con algunas herramientas que ayuden a tomar las mejores decisiones para quienes vivimos en la región.

En abril tendremos una de las elecciones más importantes de nuestra generación. Pues no solo elegiremos a nuestros representantes para la Convención Constitucional, también escogeremos a los Alcaldes y al Gobernador o Gobernadora Regional. Si bien es muy probable que las elecciones presidenciales y la discusión constitucional eclipsen cualquier otro proceso político, es menester recordar que nuestras próximas autoridades locales tendrán el desafío de entregarnos algunas condiciones para que podamos mirar al futuro con más optimismo y menos pesar. En otras palabras, deberán implementar las políticas públicas necesarias para cambiar la tónica que ha vivido la región en los últimos años.

Para lograrlo, será necesario conocer cuáles son las peores falencias y, para ello, la séptima versión de la Encuesta de Calidad de Vida Regional puede resultar un insumo útil para la discusión. Esta última versión de nuestro estudio nos muestra que las dimensiones que constituyen la calidad de vida en las comunas van paulatinamente decayendo. Por lo que, si se ha innovado en políticas públicas en los últimos tres años, las personas no están percibiendo mayores cambios. Este estancamiento en la evaluación a las prestaciones públicas es ciertamente preocupante, pues el Estado y sus autoridades están al servicio de las personas y no al revés. Para que las próximas autoridades de la región gobiernen con éxito, tendrán entonces que romper con esta inercia. Considerando, quizás, la evidencia que llevamos recopilando desde hace siete años, deberemos promover políticas y alianzas que, por tarde que sea, sienten las bases de un futuro con certezas para la región.

*Publicada por El Mercurio de Valparaíso el 10 de enero de 2021