PARTIDA DE CABALLO INGLÉS…

Sorprendente ha sido el giro que el gobierno ha tenido en materia de descentralización en estos últimos meses, y que tiene a las regiones indignadas, pues se saben engañadas o al menos manipuladas, sin que exista voluntad sincera de cumplir los compromisos adquiridos.

Cierto es que la génesis misma del proceso fue inaudita. Efectivamente la descentralización estaba dentro del programa de la entonces “candidata Bachelet”, pero eso no era gran cosa,  pues ha estado en los de todos los candidatos a La Moneda desde la vuelta a la democracia. Lo novedoso fue que, apenas ungida, inmediatamente creó una Comisión Presidencial ad hoc (que integré muy motivado) y,  con mucha pirotecnia y discursos encendidos, prometió hacer realidad lo que en 200 años nadie había podido.

Bachelet  daba un golpe a la cátedra. Estaba iniciando la reforma más “de derechas” en nuestra historia, siendo claramente la Presidenta más “de izquierdas” de los últimos tiempos (dividir el poder del estado central y acercar la toma de decisiones a los ciudadanos, claramente no es de raigambre socialista). Había iniciado una reforma absolutamente necesaria, imposible de rebatir  y, por tanto, “transversal”. Se estimaba que sería su gran legado y podía ser, incluso, su única reforma plenamente exitosa.

La entrega del informe de la Comisión fue apoteósica, en el  Salón Plenario del Congreso repleto (de hecho, los “comisionados” quedamos en los costados, pues “todas” las autoridades copaban palco y platea) la Presidenta no sólo se comprometió a las medidas propuestas, sino que motu proprio, lanzó un completo cronograma legislativo. ¡Notable!

Se preguntarán cómo ha seguido esta emocionante historia. La verdad es que no hay mucho más que contar, o nada bueno al menos. Por el contrario, algo le pasó a la Presidenta o a sus asesores en Palacio; puesto que, ya en el primer proyecto relativo a la elección directa de Intendentes, el articulado era distinto y no tenía urgencia alguna.  Es más, junto al Intendente “democráticamente electo” (que es lo mínimo, salvo Corea del Norte y Chile, no hay muchos más casos), se agregó la figura insólita de un “Gobernador Regional”, nombrado por el ejecutivo y con más poderes que el “electo”. Balde de agua fría.

Por estos días, la descentralización no es tema, salvo para un puñado de parlamentarios y en las regiones, por cierto.  La crisis de la élite y las reformas estructurales (las “de verdad”), copan la agenda. Es difícil de entender las causas reales, que no sea por la presión de los detentadores del poder central. En suma, todo parecer indicar que no será este gobierno el que pase a la historia con la más importante y urgente reforma republicana pendiente… Llegada de burro chileno.

Léela aquí http://impresa.lasegunda.com/2015/04/15/A/IK2M130B