Peligro: políticos en campaña

Por Gonzalo García Cañete

Investigador de Fundación P!ensa

Se acercan las elecciones que corresponden a este año. Quizás, las más relevantes de lo que va de este siglo, por tres motivos esenciales: 1) por primera vez en más de 200 años de historia, las regiones podrán elegir a su máxima autoridad de manera democrática; 2) estas se enmarcan en un contexto de posible cambio a la constitución del país; y 3) es la primera elección bajo el amparo de la ley que limita la reelección.

Dejando de lado el plebiscito que se acerca raudamente -solo quedan días para aquello-, detengámonos por un momento en las elecciones municipales. Estas campañas serán una verdadera riña por las emblemáticas comunas que dejan vacante sus sillones alcaldicios. Quillota y Viña del Mar son algunas de las que serán testigos de estas batallas, y se transformarán en tierras de vastas promesas.

Es importante que la ciudadanía tenga claridad en qué puntos fijarse para darse cuenta si está frente a una candidatura seria o a un timo político que promete cielo, mar y tierra. Es usual que los candidatos a alcalde hagan promesas que luego no pueden cumplir bajo su mandato, por la sencilla razón de que la materialización de estas requiere del ejercicio de atribuciones que no corresponden a las municipalidades. Piénsese, por ejemplo, en quienes prometen mayor presencia policial en sectores vulnerables para erradicar la delincuencia, pues bien, lo cierto es que más allá de las gestiones de coordinación, la solicitud del auxilio de la fuerza policial es una atribución que corresponde al intendente y a los gobernadores, no al alcalde.

Otro de los elementos claves en tiempos de elecciones, son aquellas candidaturas que se revisten de independientes. Son los “políticos no políticos”. Ahora bien, ¿qué significa ser independiente políticamente y en campaña? Significa no militar en algún partido político. No obstante, quienes conocen el mundillo electoral saben que hay independientes que son más militantes que los propios militantes de los partidos políticos, solo que aquellos desean mantener una figura lejana a los partidos tradicionales para dar muestras de “gallardía”. Pues bien, así las cosas, la independencia de una candidatura termina significando bastante poco. Al final, los puestos clave de quien gana la elección serán de los partidos a los cuales el candidato o candidata es afín.

Viva el cambio ¿Se imaginan a un candidato diciendo que será la continuación de la alcaldesa Reginato? ¿O que será el sucesor de Jorge Sharp? Mala campaña ¿no? El cambio es una promesa típica de las elecciones que, por supuesto, no necesariamente se verá reflejado en la realidad. Ya ve usted qué pasó con las manos limpias de la ciudad de Valparaíso, municipio cuyo principal caballito de batalla era la probidad, sin embargo, según contraloría, usaba niños para actividades -explotación infantil-.

En estas épicas elecciones, se debe ser cuidadoso para no caer en la trampa. Quizás todos queremos municipios más eficientes; no obstante, las instituciones públicas son administraciones complejas que necesitan más que la mera voluntad para poder lograr cosas concretas. En este contexto, es importante destacar las candidaturas que tienen propuestas elaboradas y sencillas que pueden generar cambios positivos, por ejemplo: recuperar las áreas verdes de nuestra ciudad. Es una propuesta sencilla, pero cumplible.

Es por lo anterior que usted, que tiene el poder de decisión en sus manos, debe comprender las figuras retóricas que se formarán en campañas para capturar su preciado voto. No olvide, hay políticos en campaña. ¡Cuidado!

*Publicada por El Mercurio de Valparaíso el 18 de octubre de 2020