Valparaíso y Stralsund

Por Tomás Villarroel

Profesor Facultad de Artes Liberales UAI e Investigador Fundación P!ensa

¿Qué tienen en común Valparaíso y la ciudad alemana de Stralsund? En principio, nada: fonética, cultural y geográficamente -Valparaíso en el Pacífico sur y Stralsund en el Báltico- la disonancia es evidente. Con todo, es posible detectar similitudes. La primera, es que ambas se encuentran junto al mar y que los dos puertos tienen una historia gloriosa. Stralsund fue miembro de la Liga Hanseática, la federación marítimo-comercial más importante de la Europa tardomedieval; Valparaíso, llegó a ser la “perla” del Pacífico sur a fines del siglo XIX. La segunda, es que, dada su excepcionalidad histórico-arquitectónica, ambas fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y finalmente, ambas pasaron por una fase de declive en el siglo XX -entre los años 50 y los 80-, pero, coincidiendo con el fin de los regímenes autoritarios en Chile y Alemania Oriental, se ubicaron a comienzos de los años 90 en una posición expectante. Así, Stralsund fue declarada Patrimonio de la Humanidad el año 2002, mientras que Valparaíso al año siguiente.

De ahí en adelante las similitudes acaban, siendo el estado actual de ambas ciudades drásticamente opuesto. Mientras Stralsund logró consolidar la puesta en valor de su casco histórico convirtiéndose en una perla, Valparaíso va hacia el abismo. La decadencia de la ciudad que se manifiesta en la pobreza, en la suciedad y en la pérdida del patrimonio arquitectónico (por protestas vandálicas, incendios, rayados y por el simple deterioro). Entonces, ¿cómo logró Stralsund la recuperación después de décadas de ocaso? La respuesta es simple y compleja a la vez: gracias a un plan maestro de recuperación urbana de largo plazo acompañado de iniciativa privada. La sinergia de ambos factores, es decir, la acción del estado (que puso en valor 588 edificios históricos) y la creación de condiciones apropiadas para la inversión privada, lograron imprimirle un dinamismo a la ciudad que le devolvió su sitial de joya del Báltico.

Así, la política de desarrollo económico, que se basa sobre el tridente de tradición, tecnología y turismo, cuenta además con personal calificado a cargo de la promoción de la inversión. Stralsund ha visto florecer su centro histórico y su vida cultural, un enorme acuario, nuevas cervecerías, la actividad naviera e industrial, así como el ámbito TI. En el caso de Valparaíso no ha habido ni acción del estado -salvo que se concrete el Parque Barón-, ni un gobierno comunal proactivo (basta ver la página web del municipio, que aunque mejorada, sigue siendo precaria), eficiente y probo. Aquí, en lo referente a la corruptela y clientelismo, no se salva ni la administración Pinto, ni Castro, ni Sharp. Así, y mientras no haya una política urbana -digna de ese nombre- acompañada de probidad, la calidad de vida entre el Almendral y el Barrio Puerto seguirá anulada mientras mareas de micros vacías azotan sus calles deterioradas.

*Publicada por El Mercurio de Valparaíso el 20 de octubre de 2020